Doce meses tiene un año, ¿puede un año ser tan breve?..
Sí, parece que hubiesen transcurrido tan solo días desde que decidí estudiar en esta Universidad, debo confesar que al inicio mis padres se oponían en cierta medida a esta decisión mía, sin embargo luego convenimos en que ése era un camino aceptable.
Para ser sincera, deseaba con ansias que llegue el inicio de clases en la universidad, no por lo que ella traía consigo, sino más bien, por desterrar algunas cuestiones colegiales (y no precisamente referidas a números y ciencias) de las que aún me sentía presa de su eco.
Y empezó aquella etapa novedosa, con miradas confusas, algunas desafiantes, otras nostálgicas…miradas que denotaban energía y ansias de vivir.
Recuerdo de aquellos días muchas cosas, recuerdo por ejemplo a personas que hoy se han convertido en grandes amigos míos…recuerdo también las primeras intenciones docentes; el primer acercamiento a la Teoría General del Derecho, un repaso matemático, y el discernimiento sobre cuestiones éticas un poco escuetas por cierto.
En otro rubro, recuerdo que seguía viviendo precisamente de eso…de recuerdos…durante casi 6 meses, cada 23 atravesaba pasajes nostálgicos que concluían en canciones, en lecturas o en una buena conversación. La verdad, no me llamaba la atención ningún chico; (como repito, seguía viviendo en el pasado)…todos me parecían normales (claro que uno que otro resultaba académicamente interesante).
Culminó el ciclo con buenas calificaciones, un almuerzo no idóneo y con un baile de salsa que me produce gracia al conmemorarlo. Durante el período de “vacaciones”, que en realidad en mi caso era periodo de trabajo completo…ocurrieron cosas que dieron un giro completo a mi estadía por esos lares universitarios.
Como consecuencia de un desacato, de un lapsus prolongado de ingenuidad (estupidez diría yo)…mi rumbo – como expliqué hace un momento – cambió de dirección, sin yo poder preverlo, y sin poder remediarlo totalmente…
El siguiente semestre, con ya 16 años y una carga encima que a veces me producía desgano; sobrevino con mayor aceptación y nuevas experiencias…mi distinta situación se vio equiparada por la alegría de hallar en mí el afecto por quien hoy considero una hermana…ya con mayor tranquilidad transcurrían los días…
Si hay algo por lo que deseo recordar el último tramo de aquel primer año universitario; es por el inicio de una búsqueda constante y permanente, una búsqueda que aún no tiene fecha de término…
Gracias a la fe de un gran tipo y amigo; y a la genialidad con la que se brindan los espacios…pude creer y apostar nuevamente por la amistad. Recuerdo y recordaré y nunca dejaré de recordar..cada una de las conversaciones interminables de las que fui parte, en ellas siempre, se quedaba impregnado un aire de efervescencia, un aire de pureza y sobretodo una apariencia de haber escapado a otro universo que nada tenía que ver con el planeta tierra.
Hay algunas cuestiones también que es preferible desterrar de la memoria, pero que aún así no pueden dejarse pasar por alto…un país que olvida su historia está condenado a repetirla, de manera análoga hoy puedo decir, que no deseo olvidar mi historia, como lo dije en más de una vez, Todo es parte del vivir, y precisamente hago eso: vivo.
Acompañada de citas, de autores y libros de poesía, acompañada de buena música y de personas con quien compartirla, rodeada de maravillosos amigos, de gente importante y valiosa..de nuevos conocimientos….de una mirada sincera, pura que denotaba afecto y magia!...rodeada de los sinceros comentarios de un maestro, rodeada de gente que hasta con sus críticas y menoscabos propició en mí la gesta de un espíritu FORTALECIDO. Porque no mencionar también, rodeada de una familia con sus altibajos, de una familia sólida en valores y mucho más sólida en afecto. Personas que quizá no entienden a veces mi línea de vida, pero que la comprenden y me amparan luego de un día cansado…no podré desterrar jamás esa mirada dulce, ese abrazo cálido, esa fe puesta en un beso de mi madre. Tampoco podría olvidar, las lágrimas en los ojos de un padre dolido, ese pasaje marcó mucho mi ser…y marcó también el inicio de otra visión de mi existencia…como poder olvidar el abrazo sincero de una hermana que te quiere, de una hermana que te dice admirar…como olvidar las riñas con una casi joven… con la que también debes aprender a convivir…como olvidar un besito mojado de alguien que te quiere aunque solo tenga tres años de vida…o sólo tenga apenas un año contigo..
Cosas como ésas son las que me acompañan y de las que puedo sentirme no orgullosa, sino más bien, dichosa…!
Y por supuesto como no recordar, los afectos sinceros, las lágrimas puras de alguien que te habla con verdad, de alguien que te da su amistad y que solamente espera eso de vuelta, como no recordar, los gritos y las risas de quienes llenan de chispa tus mañanas, las locuras y las ocurrencias, las tardes de profundidad, las noches de miradas al cielo estrellado…las conversaciones inconclusas…(nuevamente vuelvo al tema de las conversaciones) es que las valoro tanto!...como no recordar las insinuaciones expresas, las sospechas erradas, de las cuales ahora, sin arrepentirme, me producen un efecto no deseado.
…Se dice que el tiempo no es sino el espacio entre nuestros recuerdos, hoy finaliza más que un ciclo académico, hoy culmina un ciclo de vida…y los recuerdos que llevo conmigo, representan también el lapso de tiempo que no pasaré junto a ti…que no pasaré unto a ustedes…
María Victoria Steffany T/ 18/12/10 08:58 AM.
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